¿Manías o sentido común?
No es que sea maniática:
Si me levanto a media noche a cerrar la puerta del armario cuando está entreabierta...es porque ¡no hay que dejar entrar a los mounstros!
No paso por debajo de una escalera... porque si la rodeo, puedo voltear y ver lo que está haciendo el que está trepado en ella.
Si leo todos los mensajes que llegan a mi bandeja de entrada, sin excepción alguna... es porque tarde o temprano me llegará la noticia de que gané un premio.
Si no puedo dormir con los "cabos sueltos" (mis manos y pies deben estar recargados en algo) es porque hay que estar preparados... si la cama se levanta y anda, no quisiera caerme y despertar en la mitad del sueño.
Si duermo con la televisón encendida toda la noche... es porque debo estar informada de todo, aún mientras duermo.
Si no paso la sal de mano a mano en la mesa, es porque ponerle demasiada sal a los alimentos afectará el hígado y... no quisiera yo ser la culpable.
Si miro dentro de mi bolso cada diez minutos, es porque tal vez en algún momento el genio me haya concedido el deseo de ser millonaria.
Si cierro todos los cajones de toda la casa, en el momento que sea, es porque más vale encerrar un ratón sin querer, que dejar escapar la sabiduría. (por cierto, si tú eres esa persona que deja todos los cajones y puertas abiertos, debo decirte que eres un maniático)
Si cuando estoy en la computadora miro constantemente hacia atrás... es porque me gustaría sorprender al fantasma con las manos en la masa.
Si frecuentemente estoy mirando el celular aunque no haya sonado, es porque quizá (no sé cómo) se cambió al modo silencioso y entró alguna llamada importante o llegó un mensaje urgente y ¡debo atenderlo de inmediato!.
Pero debo confesar que todos tenemos un lado flaco, hasta yo, aunque la báscula diga lo contrario.
Por más que traté no le encontré el sentido común a mis manías (que no son las anteriores sino las próximas):
Cuando me subo al metro o al camión y alguien está ocupando el lugar que yo prefiero, ya sea hasta adelante o hasta atrás, del lado de la ventanilla, lo miro con resentimiento y es posible que me ponga de malas durante todo el camino...también si un extraño se sienta al lado mío.
Siempre debo leer las revistas o el periódico, comenzando por laspáginasde atrás.
Me gusta hacer listas de todo y modificar el orden una y otra vez, hasta que la cosa más importante quede en medio.
No me gusta mirar animales castrados o en celo. Mucho menos animales apareándose.
Debo tener siempre el escritorio lleno de papeles, plumas, libros. Mi celular y el teléfono deben estar juntos el uno del otro, también sobre mi escritorio y por supuesto, la cajetilla de cigarros con el encendedor encima. No me gusta vaciar el cenicero hasta que me he levantado para irme a la cama.
Me gusta pasar el mouse sobre todos los íconos de mi computadora y esperar a que salga el recuadro con información.
Reviso una y otra vez mi coctelera para ver si hay comentarios nuevos, aunque no me haya llegado algún correo que lo anuncie.
Me gusta acomodar los objetos que son iguales, como monedas o colores, en línea, en círculo, en torres... en fin.
Todo el tiempo estoy traduciendo las canciones del inglés al español y del español al inglés en mi mente, intentando que concuerde con la melodía.
Suelo contar las líneas del suelo (yo sí las piso, ¡todas!), contar coches, contar escalones, contar gotas de lluvia en el cristal, contar al mismo tiempo que otra persona cuenta otras cosas... suelo contar mucho y muy seguido.
Nunca puedo escribir un texto corto, siempre termino recortándolo, sólo para que no parezca tesis... pero felizmente lo dejaría con la extensión original.
No soporto los objetos, imágenes o lo que sea que esté mal delineado. Me gustaría andar con una goma, un cuchillo y cualquier otro objeto que sirva para quitarle lo mal hecho a las cosas.
Cuando estoy hablando por teléfono, me gusta hacer figuras con los clips... o rellenar con pluma o lápizlas letras y los números de las agendas o lo que tenga a la mano para rayar. (Menos mis libros, son "inrrayables")
Siempre guardo las revistas que compro para recortarlas después... y jamás lo hago.
Me desabotono el pantalón después de comer. (Malísimo)
Cuando entro al baño, me entretengo por lo menos dos minutos haciendo gestos frente al espejo y si durante el día hice un gesto que a alguien le pareció muy gracioso o espantoso, trato de repetirlo para encontrarle la gracia... o el espanto.
Siempre estoy entonando canciones con los dientes, rozando los de arriba con los de abajo.
Me acabo de obsesionar con la idea de que tengo muchas manías. Posiblemente más tarde me ponga a escribir otro texto, que no publicaré, con todas las manías que se me ocurran.
Pero eso es todo por el momento.
Nos leemos pronto.
a l a n i s i n g *
PD: Gracias a quienes comentaron en el artículo anterior y gracias a la coctelera por incluírme en su newsletter. Aclaro: Todas o la mayoría de las imágenes que he puesto, las he tomado de la web www.deviantart.com, ninguna fue hecha por mí.



Johnny Lomax dijo
Todo el mundo tiene manías. La mía, por ejemplo, es volver a leerte.
Besos.
22 Septiembre 2007 | 01:05 PM